El ser humano es adaptativo según el medio y las costumbres donde se rodee, pero estos cambios son más fáciles de realizar dentro los primeros años de su vida, el ejemplo, las personas definen su acento según el lugar donde vivieron su niñez y parte de su adolescencia.


Por esto es importante la educación a los niños en la atención y cuidado de la piel, ya que será más sencillo inculcarles los hábitos de limpieza y protección del sol desde temprana edad. Al igual que con los adultos, existen varios tipos de piel en niños, y cada niño está expuesto a diferentes condiciones, por lo que debemos consultar en primer lugar con nuestro dermatólogo y el pediatra para poder brindarles el mejor cuidado a nuestros hijos.




Los niños sufren más quemaduras de sol que los adultos.


La diferencia más importante entre la piel de un adulto y un niño es el grosor, siendo casi 5 veces más gruesa en los mayores. Este cambio representa una mayor absorción de sustancias y rayos solares, pero también un aumento en la pérdida de líquidos (sudor), por ello es que los niños suelen quemarse más por el sol y deshidratarse más rápido.


La piel de los niños especialmente, también es más susceptibles a acciones hormonales, produciendo olores característicos y fácil aparición de alteraciones como el acné, por lo que podríamos recomendar brindarles una mejor alimentación y limpieza de la piel.

Durante el crecimiento, es importante identificar y mostrarle a los niños, los cambios que ellos están cursando y que se reflejan en su piel. Sin embargo, debemos estar atentos a cambios del color (enrojecimiento, palidez,  moretones sin causa alguna),  presentación de inflamación, o tipo piel de gallina y notificarlas con su médico de confianza. 




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Carlos Andrés Díaz Díaz

Líder de investigación


CENTROLASER